Una dosis de orgullo (sin prejuicio)

Escrito por Fernando el Julio 24, 2008 – 8:05 pm -

Mª. Carmen Romero es una joven malagueña que hace unos meses ha terminado sus estudios de Ingeniería, ámbito laboral en el que se halla sumergida con las ganas propias de su edad y condición. Pero ello no parece ser incompatible con la afición por la literatura: amén de ser una lectora dura y selectiva (en unas condiciones muy personales y sin miedo a ir contracorriente), puede que nos sorprenda algún día con escritos de altura. Pero, además, es la responsable, junto con su hermana Almudena, de una de las mejores páginas de internet en castellano sobre Jane Austen, y modera un elegantísimo foro dedicado a la misma autora de la Regency age.

 

Abusando de mi orgullosa condición de austenita en la biblioteca, que inmerecidamente me han atribuído en dicho foro, le he solicitado una opinión sobre 3G, que no sin esfuerzo me ha hecho llegar personalmente. Una opinión sin prejuicios que llena de orgullo a este servidor de ustedes. Aquí se la transcribo:

Ayer por fin, terminé de leer tu obra. Efectivamente, me ha gustado y bastante más de lo que me esperaba ;) , no por ti, si no por la temática. Por otro lado, he podido comprobar lo bien que escribes y la naturalidad con la que lo haces, ¡enhorabuena! Aunque no sé, no creo que sea una experta literata para emitir juicios de valor ;) Ahora toca la parte difícil, que es explicarte lo que he ido sintiendo mientras pasaban las páginas. Vayamos por partes:
—Emma. La historia de Emma me emocionó mucho. Emma, exteriormente, con el relato de sus hermanas, es fuerte y malhablada, pero no se termina de conocer su interioridad hasta que lees su relato en primera persona y su deseo de ser madre. Es evidente, que Emma es la proyección de su madre, pero endurecida por el comportamiento del padre (las figuras masculinas son malas en todo el relato, excepto por Martín y el tío Jaime). Emma rechaza el hogar como reacción a lo vivido en su casa, de ahí el matrimonio desastroso con el manipulador, y su rechazo a tener hijos con él. Cuando esto acaba, le salen las ansias maternales, aunque no se sabe si realmente está preparada para ellas, y de ahí el aborto accidental, que la hace reflexionar sobre sus deseos y aspiraciones en la vida. Me conmovió mucho esta parte, porque se muestra lo frágil que es, pese a la supuesta fortaleza… El relato de la recogida de Smirna también me gusta…porque una cosa es desear una cosa y creer lo que se puede llegar a tener, y otra muy distinta es enfrentarse a la realidad y estar preparada para ella. El final es positivo, ya que la primera que lo piensa así es la propia Emma.
—Celina. Es una niña protegida y mullida, lista, inteligente y ‘enchufada’ a los deseos de su padre. Que conste que Emma también elige lo que deseaba la familia, pero el consentimiento del padre, unido a los propios deseos de Celina, hacen de ella el genio que es, no como Emma, que rechazó su propio camino por presión familiar y sentido común. Celina, es un genio frágil y roto, más que por la protección de su familia, por su propia baja estima, que la hace ocultarse en un mundo exterior banal o bien, en un mundo de recuerdos sin sentido. La protección de sus hermanas la separa de la realidad, y hace que a su edad, se encierre en su estudio, sin oficio ni beneficio…pero tampoco termina de tener las agallas de salir fuera, sólo de llorar y protestar, como ha hecho. La llegada del personaje del tío Jaime es conveniente en una existencia ‘aparentemente’ vacía, donde su ‘don’ se pierde por las circunstancias y su propia personalidad. ¿Sobrevivirá Celina en su nuevo futuro? Eso sólo el tiempo lo dirá, pero la elección del alejamiento de su entorno, es el más acertado.
—Julia. Con Julia no he empatizado tanto. Es un personaje lastimoso porque exteriormente se muestra cruel y despiadado, por una especie de propia elección, cuando dentro de su casa, tiende a equilibrarla (ni la actitud despiadada de Emma ni la lástima de Celina). Julia es la víctima de sus padres, ya que al no ser un hogar equilibrado, y no elegir a la ‘mediana’, le dan motivos suficientes como para no saber guiar su vida. Te pueden criar, dar de comer o educar, pero si no te ‘abren’ el corazón, te perderás como persona. La suerte de Julia es un coronel Brandon como Martin, un hombre de esos de cuento de hadas, que la quiere a pesar de todo, porque observándola en silencio, se da cuenta de sus carencias y de sus virtudes. ¿El futuro de Julia? Pues que supere sus propios miedos y lo escribirá ella sola.
Martín, como he dicho, es el ‘chico austeniano’ de la función. Demasiado perfecto o literario para ser real, pero es quizá por lo que me gusta más. Me gustó el momento en el que mientras sus hermanas piensan que Julia por fin ha tenido ‘su noche loca’ con Martín, cuando en realidad, los dos están sufriendo, pasando ‘el periodo’ de ella. Es un poco escatológico, pero supongo que es un pasaje necesario para demostrar el amor de Martín por encima de lo físico o superficial. Me gusta mucho la inclusión del punto de vista de Martín, tan calmado, al igual que el momento final, donde ella se queda dormida.
Es una buena historia dentro de su dramatismo y tristeza, de los cuales huyo siempre y me ha gustado mucho. En general, no considero al padre el único culpable de la situación de sus hijas; creo que su madre, a la que idolatran, tampoco ayudó al equilibrio de las hermanas. Tanto el padre como la madre eligieron favoritas, protegieron cuando no debían y me da la sensación de que no se comunicaron. Independientemente de que el padre sea el peor, creo que las frustaciones de Emma, Celina y Julia, se pueden hallar en un desequilibrio familiar, generado tanto por el padre como la madre.
Cosas que no me gustaron: alguna frase suelta que no terminó de cuajar, pero no te preocupes, que sólo fue porque me pareció que no me sonaba a mis oídos, lo cual no quiere decir que esté mal. Como que Julia compraba productos de belleza desesperadamente. Pero si el autor lo dice… ;)
¿Es esto literatura boudoir como me dijiste? Pues yo creo que sí, en el sentido de intimista, y emocional. ¿Es literatura para mujeres? No, es literatura para personas con sensibilidad. ¿Es austeniano? En el sentido de Anne Eliot, de estrangulamiento perpetuo y de que todas tienen un final feliz a sus necesidades (maternidad, futuro o amor), aparte de que el chico que aparece, sí que es austeniano, no como en esas cosas como El club de lectura de Jane Austen… ¡Valiente bodrio!
Definitivamente, pese a algún momento triste, he disfrutado muchísimo de la lectura, que me ha demostrado lo bien que escribes y lo que sientes. El autor se puede esconder, pero yo creo que siempre se respira algo de él entre líneas.

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Esta es una preciosa ilustración que me regaló esta gran lectora junto con su opinión. Muestra de su talento y buen hacer.


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